Y tras esta breve introducción pasaré a explicar la empresa. Se trata de una especie de caricaturas que les hice a Ana y a Myriam, para su fiesta de cumpleaños. Y modéstamente tengo que reconocer que, bueno, no se parecen en nada. En el blanco de los ojos en todo caso; pero como encima se me ocurrió pintarlas con los ojos cerrados... pues lo dicho: EN NADA. Y ahora que lo pienso, no hubo ni gorrillos de cumpleaños, ni globlos, ni confeti...

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