La anécdota del día... anoche se me olvidó apagar todos los despertadores de mi casa, que no son pocos, por lo hoy que a las 8.00 h. de la mañana ya estaba en pie. ¡Y es sábado! Pero como dice aquel refrán tan manchego: más vale zarajo en mano que calamares volando.
Y después de la tontuna provocada por el madrugar, una invitación de Peugeot para el hipódromo...
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