La historia merece más tiempo para ser contada, pero hoy os contaré una simple anécdota sobre el tema. En esta serie de grabados y del cuadro de un tal Hieronymus Bosch, la mayoría de las personas aparecían con capirotes y orejas de burro (y de ahí vienen los típicos gorros bufonescos) y eran tan tontos y despreciables, e incluso se querían tanto a sí mismos, que portaban un garrote en el que aparecía tallada su misma cara. Esto era lo más despreciable del ser humano; el egocentrismo y la locura.

La historia me gustó tanto, que yo hice mi propia nave... pero en vez de la locura, subí "a la cordura" a bordo junto con el árbol de la ciencia para darles sombra. Bueno, hay que hacer dos observaciones básicas. La primera es que es un boceto. Y la segunda que la foto está un poco desenfocada (¡¿Os he dicho alguna vez que lo mio no es la fotografía?!)

Y como dirían en los "spaguetty westers"... THE END
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